sábado, 29 de enero de 2011

Pensamiento positivo de sábado



It takes some silence to make sound
And it takes a lost before you found it
And it takes a road to go nowhere
It takes a toll to show you care
It takes a hole to see a mountain

lunes, 24 de enero de 2011

Consecuencias

[...]Quizás podamos discernir dos tendencias principales que obstruyen la senda hacia la adopción del dualismo crítico. La primera es la del monismo, es decir, la de la reducción de las normas a hechos. La segunda corre en un nivel más profundo y forma, posiblemente, el marco de la primera. Su origen está en nuestro temor de aceptar que caiga exclusivamente sobre nosotros toda la responsabilidad de nuestras decisiones éticas, sin ninguna posibilidad de transferencia a Dios, a la naturaleza, a la sociedad o a la historia. Todas esas teorías éticas tratan desesperadamente de encontrar a alguien, o quizá algún argumento, que nos libre de esa carga.Pero no podemos eludir tal responsabilidad; cualquiera que sea la autoridad que aceptemos, seremos nosotros quienes aceptamos; si nos negamos a comprender esa verdad tan simple, sólo estaremos tratando de engañarnos a nosotros mismos.[...]

La sociedad abierta y sus enemigos, Karl Popper,1967

En la encrucijada (II)



Sober, Lugo. 23/01/2011



Al final nunca hay manuales pero tampoco podemos dejar de decidir.

viernes, 14 de enero de 2011

'Cause when push comes to shove...

you taste what you're made of....



22/12/2010 Santiago de Compostela



Solo es cuestión de pensar que estadisticamente habrá que ganar alguna vez.


Hoy suena en O Caixón de Grandío: Stand-Rascal Flatts

sábado, 8 de enero de 2011

Filosofía de vida Adif

22 de Diciembre 2010. Trayecto Vigo-Santiago, o Santiago-Vigo, qué más da.
'Oh, that conversation was just superficial; this is what you really want to know'.
'What love is?'
'Yes. And why you can't seem to get over losing it.'
Arthur felt his heart beat faster on hearing this truth, 'Do you know? Can you tell me? And no numbers please.'
Fenchurch scratched her earlobe and sparks crackled at the contact. ' I can tell you what love means, dictionary-wise, all the synonyms and so forth. And I can tell you about endorphines and synapses and muscle memory. But ardour's resonance in the heart is a mystery to me. I'm a computer, Arthur'
Arthur hid his disappointment with the traditionl brisk rubbing of hands and stiffening of upper lip.
'Of course. No problem.'
'I am made to live for ever but you are made to live.'
'Isn't that a Sirius Cybernetics Corporation slogan?' said Arthur, frowning.
Fenchurch heated two pixel clusters to affect a blush. 'It might be. All that means is that an entire company of advertisers think you will believe it'
'Ah. No answers, then.'
'Only questions.'
'I thought we dind't know the big question.'
Fenchurch examined her own fingers. 'The big question is different for everyone. For me, it's the half-life of this ship reactor. I'm not actually made to live for ever, that's just a slogan.'
'And what's the answer to the half-life question?'
'I don't know. Bloody thing is touched by godly magic. It should have stopped ten thousand years ago.'
'So no answers for you either?'
'Nope.'
'Talk is just talk, isn't it?'
'Sounds like it'
And Another Thing-Eoin Colfer pp.169-170 (Douglas Adams's Hitchhiker's guide to the Galaxy, part six of three)

¿Qué tiene Diciembre que me desconcierta año tras año?

sábado, 18 de diciembre de 2010

Nunca es tarde si la dicha es buena...

Está sentada en la cama. Apoya la cabeza contra el cabezal y suspira. Las cosas están... están... están... del revés. Como siempre. Nunca las ha recordado del derecho. Nunca ha encontrado el manual. O si alguna vez ha llegado a pasar apuradamente sus páginas, éstas siempre estaban en coreano. Ha apagado las luces, vuelven a hacerle daño en los ojos. Cada sábado se olvida de lo mal que le sienta a su estómago el tequila. Ahora sólo hay un latido constante en su frente, unos ojos pegajosos y una llamada que no quiere hacer. Sabe que esto es lo que sucede cuando apagas el móvil durante el "día de las llamadas". ¿Quién narices estipuló internacionalmente que tiene que existir un día, un momento, un segundo, en el que tienes que hacer esa llamada? La noche anterior, entre chupito y chupito, se había sentido liberada, al menos durante un rato. No había trabajo, no había obligaciones, rutinas auto-impuestas, memorándums o acuerdos que firmar. Sólo ella, sus amigas y la música. Y luego, como siempre, al amanecer, los remordimientos.

Enciende el móvil sin querer ver el resultado. Siete llamadas perdidas comienzan a vibrar en su mano. Todas del mismo número. Aunque no quiera admitirlo, se lo esperaba. Sabía que iba a suceder. Y aún así escogió desafiar a la rutina. Busca el número en la agenda. Pulsa el botón verde y lamenta no tener a mano un cigarro. Sabe que lo va a necesitar.

-Ehm... ehm... hola.... si... soy... soy ... yo... he visto tus llamadas... anoche no tenía batería... ¿Como estás?
-Bueno, ya sabes... lo de siempre, trabajo, carrera... exámenes... lo típico... Te noto ausente, ¿estás bien?
-Si...yo... como siempre... ya sabes... oficina, papeleo... también... también lo de siempre. Pura rutina.
-¿Seguro que estás bien?
-Bueno... podría ser... puede que...puede que non esté del todo... como debería.
-...
-He... he... tenido uno de esos ataques de pánico en mitad de la noche. Anoche me desperté a las cinco. Sudando. Sin saber donde estaba. Sólo sé que lloraba. Y que sentía que nada estaba en su sitio... que ... todo... todo había cambiado.
-...
-¿Sigues ahí?
-...
-¿Oliver?
-Bueno, sabes que tener pesadillas no es extraño. Además, últimamente tu trabajo te está exigiendo demasiado. Pero...
-...¿Pero?...
-... es cierto que las cosas han cambiado...
-...
-Todo ha cambiado.
-...¿Todo?...
-Todo.
-Entiendo.
-Preferiría habértelo dicho anoche, no hoy, cuando sé que tu resaca monumental y tu mono de tabaco te impedirán apreciar mis motivos.
-Disculpa, pero no hace falta que dudes de mis capacidades intelectuales sólo por que estés rompiendo conmigo un domingo.
-Comprendo. En fin... cuando quieras... puedes pasarte por casa y recoger tus libros y cd's
-No te preocupes, te avisaré con antelación. Hasta pronto.


Definitivamente no era como ella había esperado que fuera. Pero había sucedido. Por fin. Ya no tendría que preocuparse más por cumplir con lo que se supone que una buena novia debe cumplir. No más domingos de restaurante con sus suegros, no más exposiciones de arte moderno que sólo le revolvían el estómago. Adiós a escuchar música clásica los sábados por la noche en el sofá, bajo una manta de lana merina con una copa de vino tinto. No más arrumacos de salón en penumbra como preámbulo de un sexo descafeinado y puntual. Se había liberado. Y así es como debía sentirse, liberada. Se levanta de golpe de la cama, con una energía renovada, impropia de un domingo de resaca. Ha recordado que en el cajón del escritorio aún se esconde una cajetilla. Se sienta con esa energía mal contenida de quien sabe que en pocos segundos conseguirá controlar los latidos de su corazón a base de malos vicios. Saca un cigarro y lo enciende mientras suspira.

Tras la primera calada levanta la vista para encontrar el patio de luces vacío y a oscuras. Fin de semana. Todo el mundo en el cine, fuera de casa o durmiendo la siesta. Menos el vecino del 4º. Ese que se pasa la vida estudiando. Su flexo es lo único que ilumina los tendales. Sonríe. Ella también fue así cuatro años antes, en el último empujón de la carrera. Sin saber bien por qué enciende su flexo y sigue fumando en silencio. Ahora dos luces iluminan una tediosa tarde-noche de domingo.

Inspiración. Espiración. Inspiración. Espiración. Una nube de humo comienza a nublar su lámpara pero ella sigue mirando fijamente a la ventana de enfrente, como esperando una señal. Una señal que no ha llegado en todo el tiempo que lleva viviendo en este bloque. En el 4º la luz se apaga. Ella, decida a no dar su brazo a torcer, continúa impávida, apurando hasta el último momento la colilla. 10 segundos, 20 segundos, 30 segundos. La luz vuelve a encenderse. Ella sigue concentrada en la otra ventana. Algo ha cambiado. Desde el otro lado del cristal siente una mirada penetrante. Es su turno y lo sabe. Nunca ha jugado a esto antes, pero algo dentro de ella la impulsa a apagar su flexo. 10 segundos, 20 segundos, 30 segundos. Enciende su lámpara de nuevo. Él sigue ahí, con su lámpara encendida. La misma postura. Se miran. Se leen el pensamiento.

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Una tarde noche de domingo es tan buena como cualquier otro día para comenzar nuevas tradiciones.



Créditos:

-O. y O. por la idea, probablemente cedida de forma inconsciente en conversaciones banales.
- Traductor Morse