martes, 27 de octubre de 2015
martes, 20 de octubre de 2015
jueves, 19 de julio de 2012
Expectactivas
lunes, 11 de junio de 2012
Sala de espera
jueves, 1 de marzo de 2012
Pequeña rebelión social
sábado, 31 de diciembre de 2011
viernes, 11 de noviembre de 2011
10 Cosas que NO quiero hacer antes de los 30
1. Dejar de intentarlo
2. Tener una hipoteca
3. Casarme
4. Asentarme
5. Dejar de cantar por la calle
6. Volver a vestirme integramente de negro
7. Dejar de usar calcetines y medias de colores y rayas
8. Llamar a cualquiera de los "ligues" almacenados en mi "chorboagenda"
9. Negar publicamente mis gustos artísticos o musicales
10. Aceptar una cita solo porque no tengo mejor plan
Y tengan en cuenta señores que el orden de factores no altera el producto... ¿o en este caso si?
jueves, 6 de octubre de 2011
Se vende
Mente paranoide, desvíada, desquiciada, trastornada,triglósica, con planes imposibles contrarios a las normas sociales, perdidamente azul, irracional e impulsiva. Muy poco uso, casi nueva. Solo es necesario alimentarla dos veces al día con lectura insustancial, algo de música y, quizás, de cada muerte de apóstol un poco de chocolate negro o regaliz. El paquete incluye de forma gratuita lazo rosa y un dispositivo electrónico para silenciar las cinco voces que el 30 de cada mes se alinean y proponen saltar precipicios invisibles.
¿Alguna oferta?
martes, 20 de septiembre de 2011
Transbordo (Método abreviado)
Te sonrío. Me sonríes.
¿Y ahora qué?
¿Quién de los dos se carga el cristal de emergencia que nos separa?
(.........)
viernes, 17 de junio de 2011
Riesgos
lunes, 6 de junio de 2011
Mejor lento
lunes, 23 de mayo de 2011
Microcosmos
martes, 15 de febrero de 2011
Me encanta
sábado, 18 de diciembre de 2010
Nunca es tarde si la dicha es buena...
Enciende el móvil sin querer ver el resultado. Siete llamadas perdidas comienzan a vibrar en su mano. Todas del mismo número. Aunque no quiera admitirlo, se lo esperaba. Sabía que iba a suceder. Y aún así escogió desafiar a la rutina. Busca el número en la agenda. Pulsa el botón verde y lamenta no tener a mano un cigarro. Sabe que lo va a necesitar.
-Ehm... ehm... hola.... si... soy... soy ... yo... he visto tus llamadas... anoche no tenía batería... ¿Como estás?
-Bueno, ya sabes... lo de siempre, trabajo, carrera... exámenes... lo típico... Te noto ausente, ¿estás bien?
-Si...yo... como siempre... ya sabes... oficina, papeleo... también... también lo de siempre. Pura rutina.
-¿Seguro que estás bien?
-Bueno... podría ser... puede que...puede que non esté del todo... como debería.
-...
-He... he... tenido uno de esos ataques de pánico en mitad de la noche. Anoche me desperté a las cinco. Sudando. Sin saber donde estaba. Sólo sé que lloraba. Y que sentía que nada estaba en su sitio... que ... todo... todo había cambiado.
-...
-¿Sigues ahí?
-...
-¿Oliver?
-Bueno, sabes que tener pesadillas no es extraño. Además, últimamente tu trabajo te está exigiendo demasiado. Pero...
-...¿Pero?...
-... es cierto que las cosas han cambiado...
-...
-Todo ha cambiado.
-...¿Todo?...
-Todo.
-Entiendo.
-Preferiría habértelo dicho anoche, no hoy, cuando sé que tu resaca monumental y tu mono de tabaco te impedirán apreciar mis motivos.
-Disculpa, pero no hace falta que dudes de mis capacidades intelectuales sólo por que estés rompiendo conmigo un domingo.
-Comprendo. En fin... cuando quieras... puedes pasarte por casa y recoger tus libros y cd's
-No te preocupes, te avisaré con antelación. Hasta pronto.
Definitivamente no era como ella había esperado que fuera. Pero había sucedido. Por fin. Ya no tendría que preocuparse más por cumplir con lo que se supone que una buena novia debe cumplir. No más domingos de restaurante con sus suegros, no más exposiciones de arte moderno que sólo le revolvían el estómago. Adiós a escuchar música clásica los sábados por la noche en el sofá, bajo una manta de lana merina con una copa de vino tinto. No más arrumacos de salón en penumbra como preámbulo de un sexo descafeinado y puntual. Se había liberado. Y así es como debía sentirse, liberada. Se levanta de golpe de la cama, con una energía renovada, impropia de un domingo de resaca. Ha recordado que en el cajón del escritorio aún se esconde una cajetilla. Se sienta con esa energía mal contenida de quien sabe que en pocos segundos conseguirá controlar los latidos de su corazón a base de malos vicios. Saca un cigarro y lo enciende mientras suspira.
Tras la primera calada levanta la vista para encontrar el patio de luces vacío y a oscuras. Fin de semana. Todo el mundo en el cine, fuera de casa o durmiendo la siesta. Menos el vecino del 4º. Ese que se pasa la vida estudiando. Su flexo es lo único que ilumina los tendales. Sonríe. Ella también fue así cuatro años antes, en el último empujón de la carrera. Sin saber bien por qué enciende su flexo y sigue fumando en silencio. Ahora dos luces iluminan una tediosa tarde-noche de domingo.
Inspiración. Espiración. Inspiración. Espiración. Una nube de humo comienza a nublar su lámpara pero ella sigue mirando fijamente a la ventana de enfrente, como esperando una señal. Una señal que no ha llegado en todo el tiempo que lleva viviendo en este bloque. En el 4º la luz se apaga. Ella, decida a no dar su brazo a torcer, continúa impávida, apurando hasta el último momento la colilla. 10 segundos, 20 segundos, 30 segundos. La luz vuelve a encenderse. Ella sigue concentrada en la otra ventana. Algo ha cambiado. Desde el otro lado del cristal siente una mirada penetrante. Es su turno y lo sabe. Nunca ha jugado a esto antes, pero algo dentro de ella la impulsa a apagar su flexo. 10 segundos, 20 segundos, 30 segundos. Enciende su lámpara de nuevo. Él sigue ahí, con su lámpara encendida. La misma postura. Se miran. Se leen el pensamiento.
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Una tarde noche de domingo es tan buena como cualquier otro día para comenzar nuevas tradiciones.
Créditos:
-O. y O. por la idea, probablemente cedida de forma inconsciente en conversaciones banales.
- Traductor Morse
martes, 26 de octubre de 2010
Wish list
Quero un can verde e outro gato negro. Quero un novo e remodelado portal espazo-temporal. Quero estar aí e non aquí. Quero correspondencia tradicional e que o carteiro chame, polo menos, tres veces á porta do St. Th. Quero unha aperta que dure eóns. Quero unha toalla nova (a vella non serve nin para vendar feridas imaxinarias) . Quero levarte ao lugar onde vive a maxia e que iso non sexa Disneyland París. Quero ser unha princesa, pero só o tempo suficiente para mercar un vestido rosa, romper e mil anacos a miña tiara e botar de menos o fregar os pratos. Quero unha cámara de fotos que non detecte sorrisos (esa ferramenta non serve de nada cando sempre estamos finxindo). Quero ser quen garde o teu segredo máis escuro (despois de todo ti xa coñeces o meu). Quero mesturar a auga con aceite e facer delo unha pócema máxica que nos volva imbatibles. Quero pasar outro verán agardando avións, pero esta vez con final feliz. Quero ser a última persoa na que alguén pense antes de adormecer e a primeira ao espertar. Quero máis estracións de Adif-Renfe e pastillas Juanola no traxecto Santiago-Vigo, pero non quero facer ese camiño un 8 de Maio. Quero durmir sen soñar, ou soñar sen durmir (a orde dos factores non (me) altera os resultados). Quero recordar como se fan ecuacións de segundo grao sen necesitar manual de instrucións. Quero prender a fogueira de San Xoán no Cabo Norte e empregar como combustible o dicionario da RAG. Quero saltala 9 veces e que iso signifique que os demos non me sacarán danzar a madrugada do 24 (como xa tantas veces me sucedeu). Quero volver a Noruega e quedarme a vivir cos trolls, son feos e vai frío, pero non é unha opción tan descarriada como as que me levo imaxinando meses. Quero ter o pelo longo de novo e poder facer trenzas que me quenten as orellas. Quero poder comer xeado de vainilla con chocolate quente por riba (en Decembro). Quero facerme unha cunca de café con leite ben quente ao chegar das clases de Danés e tomala a sorbos ben curtos na compañía de Tad Williams. Quero deixar de roer as uñas e todos os meus outros malos vicios. Quero martes no Momo. Quero zulos de Avid. Necesito Ramón Cabanillas e poder volver decir (crendoo de verdade) que existir mola. Quero cre(ce)r. Quero regalar chocolates e compartir lakrids con quen teña o valor suficiente e se atreva. Quero que neve en Aalborg e tamén en Vigo. Quero volver falar galego o 99% das 26 horas dos meus días.
Quero ter unha variña máxica que cumpra os vosos desexos, os meus todos poden seguir agardando 8 meses máis.
sábado, 16 de octubre de 2010
Oito segredos numerolóxicos
jueves, 14 de octubre de 2010
No exit
jueves, 7 de octubre de 2010
La noche del heraldo
Y entonces comienza el temblor. Se eleva el rugir del viento, el murmullo se convierte en desgarrador lamento. Decenas de luces comienzan a oscilar frente a la mirada asustada del viajero. En el mejor de los casos serán fuegos fatuos, fruto de la descomposición de la materia orgánica propia del ecosistema. Si no lo son... sólo queda una opción... Premonitoria. Un aviso. Una llamada de atención. Una, solo una, y quizás la última, posibilidad de escapar con vida. Suenan campanas. Avanza la procesión de almas en pena. Las comanda un vivo cargado con una cruz. Esta será su última ocupación conocida. Solo tiene una oportunidad, una en cada noche, de cambiar de trabajo. Solo pasando su funesta carga a aquel viandante incauto que haya decidido aventurarse por sendas nocturnas que jamás debieran ser holladas podrá el heraldo escapar, brevemente, al beso de la muerte.
Y el viajero desprevenido se aventura noche tras noche por el camino que no debe ser recorrido, no lleva consigo más que lo puesto, pero aún así eso será suficiente para estos bandoleros. Solo buscan un alma que poseer. Ninguna otra riqueza humana se les antoja deseable. Solo un alma. Nada más. El caminante se los ha encontrado en esta noche funesta. Poco importa el nombre que sus tradiciones les hayan dado: Santa Compaña, Estadea, Güestia,Güéspeda,Hoste,Genti de Muerti... lo único que queda es el miedo, el pánico. El frío sudor recorriendo sus sienes. El corazón bombeando sangre a un ritmo desbocado. ¿Es ya la hora? ¿Existe la salvación?. Como concienciándose de su destino los perros de la vecindad más próxima empiezan a aullar. Hacen los cuervos un tétrico acompañamiento. La luna se oculta vergonzosa, ni tan siquiera ella quiere mirar.
El caminante tropieza, araña sus rodillas y descalabra sus manos mientras trata de dibujar un círculo que proteja su espíritu. Le flaquean las piernas. El círculo queda incompleto, y las hojas en el camino se retuercen y vuelven negras como abrasadas por un fuego invisible. Los pasos se acercan. ¿Quizás si saliera corriendo? Cientos de tortuosos pensamientos invaden su mente, son tan débiles como las luces que ahora le persiguen. Su cuerpo ha tomado el control sobre su cerebro. Está corriendo. Lo sabe. Lo siente. Pero no lo asume. Se acerca a las primeras casas del pueblo pero la fiebre no le deja reconocer su aldea. Dan las doce en el campanario. TON. TON. TON. Primera puerta a la derecha. TON. No se abre. Llama con desesperación. No hay nadie. Ninguna voz contesta. TON. Sigue corriendo. TON. Tercera a la izquierda. TON. Mira a través de la ventana y golpea con fuerza el cristal. Se asoma una mujer. TON. Rubios cabellos, mirada clara. Sonrisa sincera. Translúcido camisón blanco a la luz de la candela. TON. La doncella entreabre la puerta y también los labios. Sonrisa complanciente, luna llena de marfil protegiendo el secreto de su boca. TON. Estira los brazos. Recoge al viajero. Y niega la entrada con un gesto de su mano a la oscura compañía que hace ondular su capa. TON. La puerta se cierra sin el más tenue sonido, ningún rechinar de goznes osa interrumpir el consiguiente ritual. La luz se extingue también en el interior. TON. Ya no habrá luz en la ventana, nadie aparecerá bajo el dintel de la entrada. No hasta que sea la misma presa quien de nuevo llame a la puerta del cazador.
La luna vuelve a brillar. Las nubes han desaparecido. Los perros han acallado sus alaridos y los cuervos duermen de nuevo, quizá soñando con el busto de Palas. El heraldo de la muerte ha retornado a su lecho. Tampoco esta noche ha cumplido su misión. Cada cuenta de rosario desgranada es una hora menos de vida. Para él, también, solo quedaba esta oportunidad.
lunes, 23 de agosto de 2010
Para sempre é moito tempo...
Imaxe: N. en Moaña.
jueves, 19 de agosto de 2010
Felicidade
Yo me inclino por la herejía de Caín. Siempre dejo que el prójimo se vaya al diablo del modo que le parezca
(El Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Robert Louis Stevenson)



