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jueves, 19 de julio de 2012

Expectactivas

Julia había creído siempre que llegar a la treintena implicaría cambios radicales en su vida. Que los curritos de verano con contratos de tres meses y luego ¡puerta!, se convertirían en su propio despacho con vistas a la Gran Vía. Que sus Manolo Blehnik algún día dejarían de ser de mercadillo. Y que sus juergas nocturnas de cubalitro y reguetón acabarían eclipsadas por veladas en el Teatro Real acompañadas de un buen caldo francés. 

Julia, como muchos otros, se equivocaba. Había vivido confundida toda la vida. Ni los veinte ni los treinta habían sido como ella los había soñado. No habían llenado su corazón de gozo, hecho saltar su pecho de alegría y adrenalina. Los cuarenta y los cincuenta tampoco lo harán. Porque no es ella quien ha elegido, no son sus deseos ni sus sueños. Todo lo que anhela es solo aquello a lo que cree que tiene que aspirar, lo que una mano manipuladora y una voz sediciosa ha plantado en lo más hondo de su cerebro. 


Y mientras tanto, a solo unos centímetros de sus pestañas,la vida aún continúa esperándola, con las guirnaldas de su fiesta sorpresa ya agostadas.


lunes, 11 de junio de 2012

Sala de espera

Todo se movía paseniño, segundo a segundo. Sen présa e con moitas pausas para coller folgos. Pero chegou un día no que Manolo decidiu cambiar de estratexia. Ergeuse, xurou mentando a cantos santos recordaba, e prendeulle lume ao pasado.

09/10/2011

jueves, 1 de marzo de 2012

Pequeña rebelión social

Llega a tu hora, ni un minuto antes ni uno después. Siéntate en tu escritorio. Enchúfate a esa caja gris que es tu ordenador, te absorberá el cerebro, pero no importa, eso no es los que nos hace falta a nosotros. No es tu imaginación lo que nos interesa. Queremos tu capacidad de concentración, tu dedicación 24/07.  Ni tan siquiera nos importa tu habilidad con los números, solo tu disponibilidad y tu compromiso con la empresa. Entrega a las 12.00 un informe de 100 páginas sobre la estrategia de la compañía. Exhibe sobre tu mesa la abultada cartera de clientes que has conseguido este mes y deja que los demás pierdan los nervios tras falsas sonrisas de cordialidad. Haz el descanso para comer de las 12.30 y sonríe ante cumplidos hipócritas mientras todos esconden los dientes con los que desearían desgarrar tus entrañas. Vuelve a tu mesa. No pares ni para ir a retrete. Termina tu día y vuelve a coger el metro y más tarde el autobús. Llega a casa. Quítate la corbata. Desátate los zapatos. Métete en la cama y sueña con domir lo suficiente, la cantidad imprescindible para resistir un día más. Y si tienes valor, reza para lograr la fuerza de voluntad que te permita romper el círculo vicioso. Aunque sea con la más pequeña rebelión contra los hombres del traje gris.





viernes, 11 de noviembre de 2011

10 Cosas que NO quiero hacer antes de los 30

(y ya puestos antes de morirme...)

1. Dejar de intentarlo
2. Tener una hipoteca
3. Casarme
4. Asentarme
5. Dejar de cantar por la calle
6. Volver a vestirme integramente de negro
7. Dejar de usar calcetines y medias de colores y rayas
8. Llamar a cualquiera de los "ligues" almacenados en mi "chorboagenda"
9. Negar publicamente mis gustos artísticos o musicales
10. Aceptar una cita solo porque no tengo mejor plan

Y tengan en cuenta señores que el orden de factores no altera el producto... ¿o en este caso si?

jueves, 6 de octubre de 2011

Se vende

Vendo al mejor postor:

Mente paranoide, desvíada, desquiciada, trastornada,triglósica, con planes imposibles contrarios a las normas sociales, perdidamente azul, irracional e impulsiva. Muy poco uso, casi nueva. Solo es necesario alimentarla dos veces al día con lectura insustancial, algo de música y, quizás, de cada muerte de apóstol un poco de chocolate negro o regaliz. El paquete incluye de forma gratuita lazo rosa y un dispositivo electrónico para silenciar las cinco voces que el 30 de cada mes se alinean y proponen saltar precipicios invisibles.

Aalborg, Dinamarca,otoño 2010


¿Alguna oferta?

martes, 20 de septiembre de 2011

Transbordo (Método abreviado)

Te miro. Me miras.
Te sonrío. Me sonríes.
¿Y ahora qué?
¿Quién de los dos se carga el cristal de emergencia que nos separa?

(.........)


Vigo, 15/09/2011

viernes, 17 de junio de 2011

Riesgos

-Y entonces entendí que todo lo que había creído no era cierto. Bueno, no es que no fuera cierto, sino que su aplicabilidad era limitada y no se correspondía con la vida real. Entonces fue cuando decidí asumir este riesgo. Fue en ese momento cuando decidí saltar sin red. El precio fue alto, quizás demasiado, eso aún no podemos saberlo, quizás sólo intuir cuánto nos va a doler. Pero no importa, estoy orgulloso de haber llegado hasta aquí.

-Tranquilo cielo, todo consiste en asumir riesgos. Incluso elegir qué desayunar implica un riesgo. ¿Café con leche? ¿Cereales? ¿Tostadas con mermelada de frambuesa? ¿Quién te dice que cualquier día en el supermercado de tu barrio de extrarradio, en el pasillo de lácteos, no vas a resbalar sobre un charco de leche derramada y eso no va a cambiar toda tu vida en solo un microsegundo? No importa cuan seguros queramos estar, cuantos planes hagamos y cómo organicemos el futuro, tú y yo lo sabemos bien, la vida ocurre cuando menos te lo esperas. Y por eso nos gusta, por eso nos emociona y nos pone la piel de gallina, por eso, y sólo por eso, sabemos que estamos vivos.

-Gracias

-¿Gracias por qué?

-Sólo gracias.

-Sususúrramelo de nuevo, pero lento, muy lento. 




lunes, 6 de junio de 2011

Mejor lento



... que parado...

Aalborg, Dinamarca. 06/06/2011



Y resulta que, si hacemos balance de lo vivido, siempre hemos llegado a tiempo. Siempre. En ocasiones en el microsegundo justo, bajo el toldo de un cielo verde y acariciando con las pestañas el azul del cesped. Soñando con los pies y bailando con la cabeza. Pero siempre, siempre, a tiempo.

lunes, 23 de mayo de 2011

Microcosmos

Praga, República Checa, 23/04/2011


A algunos siempre les quedará París... a nosotros... a nosotros nos quedará el universo entero, ese que dibujábamos entre susurros en cualquier techo desde la cama menos pensada, en el segundo menos esperado.

martes, 15 de febrero de 2011

Me encanta

Dinamarca, ese país donde no tienes que preocuparte por tu cabello porque cada mañana una suave y agradable brisilla te obsequiará con un nuevo y sorprendente peinado.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Nunca es tarde si la dicha es buena...

Está sentada en la cama. Apoya la cabeza contra el cabezal y suspira. Las cosas están... están... están... del revés. Como siempre. Nunca las ha recordado del derecho. Nunca ha encontrado el manual. O si alguna vez ha llegado a pasar apuradamente sus páginas, éstas siempre estaban en coreano. Ha apagado las luces, vuelven a hacerle daño en los ojos. Cada sábado se olvida de lo mal que le sienta a su estómago el tequila. Ahora sólo hay un latido constante en su frente, unos ojos pegajosos y una llamada que no quiere hacer. Sabe que esto es lo que sucede cuando apagas el móvil durante el "día de las llamadas". ¿Quién narices estipuló internacionalmente que tiene que existir un día, un momento, un segundo, en el que tienes que hacer esa llamada? La noche anterior, entre chupito y chupito, se había sentido liberada, al menos durante un rato. No había trabajo, no había obligaciones, rutinas auto-impuestas, memorándums o acuerdos que firmar. Sólo ella, sus amigas y la música. Y luego, como siempre, al amanecer, los remordimientos.

Enciende el móvil sin querer ver el resultado. Siete llamadas perdidas comienzan a vibrar en su mano. Todas del mismo número. Aunque no quiera admitirlo, se lo esperaba. Sabía que iba a suceder. Y aún así escogió desafiar a la rutina. Busca el número en la agenda. Pulsa el botón verde y lamenta no tener a mano un cigarro. Sabe que lo va a necesitar.

-Ehm... ehm... hola.... si... soy... soy ... yo... he visto tus llamadas... anoche no tenía batería... ¿Como estás?
-Bueno, ya sabes... lo de siempre, trabajo, carrera... exámenes... lo típico... Te noto ausente, ¿estás bien?
-Si...yo... como siempre... ya sabes... oficina, papeleo... también... también lo de siempre. Pura rutina.
-¿Seguro que estás bien?
-Bueno... podría ser... puede que...puede que non esté del todo... como debería.
-...
-He... he... tenido uno de esos ataques de pánico en mitad de la noche. Anoche me desperté a las cinco. Sudando. Sin saber donde estaba. Sólo sé que lloraba. Y que sentía que nada estaba en su sitio... que ... todo... todo había cambiado.
-...
-¿Sigues ahí?
-...
-¿Oliver?
-Bueno, sabes que tener pesadillas no es extraño. Además, últimamente tu trabajo te está exigiendo demasiado. Pero...
-...¿Pero?...
-... es cierto que las cosas han cambiado...
-...
-Todo ha cambiado.
-...¿Todo?...
-Todo.
-Entiendo.
-Preferiría habértelo dicho anoche, no hoy, cuando sé que tu resaca monumental y tu mono de tabaco te impedirán apreciar mis motivos.
-Disculpa, pero no hace falta que dudes de mis capacidades intelectuales sólo por que estés rompiendo conmigo un domingo.
-Comprendo. En fin... cuando quieras... puedes pasarte por casa y recoger tus libros y cd's
-No te preocupes, te avisaré con antelación. Hasta pronto.


Definitivamente no era como ella había esperado que fuera. Pero había sucedido. Por fin. Ya no tendría que preocuparse más por cumplir con lo que se supone que una buena novia debe cumplir. No más domingos de restaurante con sus suegros, no más exposiciones de arte moderno que sólo le revolvían el estómago. Adiós a escuchar música clásica los sábados por la noche en el sofá, bajo una manta de lana merina con una copa de vino tinto. No más arrumacos de salón en penumbra como preámbulo de un sexo descafeinado y puntual. Se había liberado. Y así es como debía sentirse, liberada. Se levanta de golpe de la cama, con una energía renovada, impropia de un domingo de resaca. Ha recordado que en el cajón del escritorio aún se esconde una cajetilla. Se sienta con esa energía mal contenida de quien sabe que en pocos segundos conseguirá controlar los latidos de su corazón a base de malos vicios. Saca un cigarro y lo enciende mientras suspira.

Tras la primera calada levanta la vista para encontrar el patio de luces vacío y a oscuras. Fin de semana. Todo el mundo en el cine, fuera de casa o durmiendo la siesta. Menos el vecino del 4º. Ese que se pasa la vida estudiando. Su flexo es lo único que ilumina los tendales. Sonríe. Ella también fue así cuatro años antes, en el último empujón de la carrera. Sin saber bien por qué enciende su flexo y sigue fumando en silencio. Ahora dos luces iluminan una tediosa tarde-noche de domingo.

Inspiración. Espiración. Inspiración. Espiración. Una nube de humo comienza a nublar su lámpara pero ella sigue mirando fijamente a la ventana de enfrente, como esperando una señal. Una señal que no ha llegado en todo el tiempo que lleva viviendo en este bloque. En el 4º la luz se apaga. Ella, decida a no dar su brazo a torcer, continúa impávida, apurando hasta el último momento la colilla. 10 segundos, 20 segundos, 30 segundos. La luz vuelve a encenderse. Ella sigue concentrada en la otra ventana. Algo ha cambiado. Desde el otro lado del cristal siente una mirada penetrante. Es su turno y lo sabe. Nunca ha jugado a esto antes, pero algo dentro de ella la impulsa a apagar su flexo. 10 segundos, 20 segundos, 30 segundos. Enciende su lámpara de nuevo. Él sigue ahí, con su lámpara encendida. La misma postura. Se miran. Se leen el pensamiento.

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Una tarde noche de domingo es tan buena como cualquier otro día para comenzar nuevas tradiciones.



Créditos:

-O. y O. por la idea, probablemente cedida de forma inconsciente en conversaciones banales.
- Traductor Morse

martes, 26 de octubre de 2010

Wish list

Quero un can verde e outro gato negro. Quero un novo e remodelado portal espazo-temporal. Quero estar aí e non aquí. Quero correspondencia tradicional e que o carteiro chame, polo menos, tres veces á porta do St. Th. Quero unha aperta que dure eóns. Quero unha toalla nova (a vella non serve nin para vendar feridas imaxinarias) . Quero levarte ao lugar onde vive a maxia e que iso non sexa Disneyland París. Quero ser unha princesa, pero só o tempo suficiente para mercar un vestido rosa, romper e mil anacos a miña tiara e botar de menos o fregar os pratos. Quero unha cámara de fotos que non detecte sorrisos (esa ferramenta non serve de nada cando sempre estamos finxindo). Quero ser quen garde o teu segredo máis escuro (despois de todo ti xa coñeces o meu). Quero mesturar a auga con aceite e facer delo unha pócema máxica que nos volva imbatibles. Quero pasar outro verán agardando avións, pero esta vez con final feliz. Quero ser a última persoa na que alguén pense antes de adormecer e a primeira ao espertar. Quero máis estracións de Adif-Renfe e pastillas Juanola no traxecto Santiago-Vigo, pero non quero facer ese camiño un 8 de Maio. Quero durmir sen soñar, ou soñar sen durmir (a orde dos factores non (me) altera os resultados). Quero recordar como se fan ecuacións de segundo grao sen necesitar manual de instrucións. Quero prender a fogueira de San Xoán no Cabo Norte e empregar como combustible o dicionario da RAG. Quero saltala 9 veces e que iso signifique que os demos non me sacarán danzar a madrugada do 24 (como xa tantas veces me sucedeu). Quero volver a Noruega e quedarme a vivir cos trolls, son feos e vai frío, pero non é unha opción tan descarriada como as que me levo imaxinando meses. Quero ter o pelo longo de novo e poder facer trenzas que me quenten as orellas. Quero poder comer xeado de vainilla con chocolate quente por riba (en Decembro). Quero facerme unha cunca de café con leite ben quente ao chegar das clases de Danés e tomala a sorbos ben curtos na compañía de Tad Williams. Quero deixar de roer as uñas e todos os meus outros malos vicios. Quero martes no Momo. Quero zulos de Avid. Necesito Ramón Cabanillas e poder volver decir (crendoo de verdade) que existir mola. Quero cre(ce)r. Quero regalar chocolates e compartir lakrids con quen teña o valor suficiente e se atreva. Quero que neve en Aalborg e tamén en Vigo. Quero volver falar galego o 99% das 26 horas dos meus días.

Quero ter unha variña máxica que cumpra os vosos desexos, os meus todos poden seguir agardando 8 meses máis.



sábado, 16 de octubre de 2010

Oito segredos numerolóxicos

Cóntame un segredo. Algo que ninguén, ninguén máis saiba. Non ten porque ser nada realmente especial. Nada escabroso. Nada escuro. Pero algo único. Algo só para min. Algo que brille de noite como un vagalume incombustible. Algo que aínda que peche os ollos non poda sacar da cabeza. Cóntame algo que nos una para sempre. Unha historia que comece polo final e non teña principio. Desas que (sabes) non me deixan durmir. Atrévete a facerme estar esperta un mes, coñeces a maneira. O insomnio non é un problema de cando en cando, ata senta ben se sabes como aceptalo. Nestas trinta e unha madrugadas de outubro poderemos debuxar xuntos sobre o teito (ese tan branco do que sempre renegas) trinta e dúas maneiras de cruzar o escenario. E todas, todas e cada unha delas, serán nosas. Só nosas. E funcionarán como a máis enxeñosa engrenaxe. Farannos crer que cando saiamos de escena non todo rematará, haberá un epílogo, segunda e terceira parte, nunca un punto e final. Cóntame un segredo, deses que funcionan como banda sonora de toda unha vida de recordos. Por favor.

jueves, 14 de octubre de 2010

No exit

Respiras. Coges aire. Intentas llenar los pulmones con algo parecido a oxígeno. No demasiado puro, por favor, te llega con lo absurdo de tu vida como para, aún encima, tener, ¡justo ahora!, un subidón. Duele. Quema. Sientes como, partícula a partícula, el gas se introduce en tu organismo. Nariz, boca, garganta y descendiendo. Tiemblas. No sientes los dedos. Intentas doblarlos pero hace demasiado frío. Los miras. Subes tu mano a la altura de los ojos y bizqueas. No consigues ver nada. Borrones. Nubes. Estrellas y lucecitas. Nada más. Desistes. Dejas caer los brazos. Peso muerto. Como todo ahora mismo. Te decides a dar un paso más. Te contorsionas hasta alcanzar el bolsillo más recóndito de tu mochila. Deslizas, a tirones, la cremallera. También ella parece congelada. Logras crear un hueco lo suficientemente grande como para introducir tres dedos. Sabes que debería estar ahí lo que buscas, también hoy. ¿También hoy? Rebuscas con dos dedos mientras sigues caminando. Al final deberías llegar a algún lugar (des)conocido, eso sería, definitivamente, lo mejor. ¡Lo encontraste! Con dos dedos sacas el móvil y lo enciendes. Mientras la pantalla parpadea y tu mano vibra dudas. Siempre dudas. ¿Qué teléfono marcar? Sabes, muy dentro de ti lo sabes, a quién llamar. Te sabes de memoria los 9 números que necesitas para hacer esa llamada de socorro. Pruebas. Tres dígitos. Vuelves a dudar. La pantalla se apaga y tienes que volver a empezar. Suspiras. El oxígeno que tanto incendió tus pulmones vuelve a su hábitat natural. Marcas de nuevo. Tres dígitos. Uno. Fem. Dos dígitos. 9. Fem. Y ahora, ¿qué? Da tono. Y mientras tanto tú esperas, sigues esperando. Has llegado al mar. Se abre ante ti el muelle. Como todos los días. Como cada mañana. Inspiras. El aire ya no quema. Ahora es como tragarse todo ese hielo que nunca quitas de la pared trasera de tu nevera en un solo bocado. Un tono, dos tonos, diez tonos. Cuelgas. No hay manera. Sólo queda una opción, aunque reniegues de ella. Rebuscas en la agenda de contactos, desesperado. Estás intentando localizar el único número al que nunca, bajo ningún concepto llamarías. Es vender tu alma a Satán, pero ¡diablos!, lo necesitas. Lo necesitas aquí, lo necesitas ahora, lo necesitas ya. Has subido y bajado por toda la agenda. A, B, C... X, Y, Z... y no está. No está en el lugar que le correspondería. Entrada 119/133. ¿Por qué no está? ¿ A quién llamas cuando la única persona cuya voz quieres escuchar no está en tu rango de alcance espacio-temporal?. Suspiras de nuevo. Siempre se te olvida que cada año nuevo prometes lo mismo, no volver a tropezar con la misma piedra, evitar el callejón que sabes, de antemano, no tiene salida.


Danmarksgade, 09/10/2010

...Y entonces me desperté, recordando que hace diez meses borré esa entrada de mi agenda de contactos. Mis motivos tenía, ni dormida ni despierta se me olvida.



jueves, 7 de octubre de 2010

La noche del heraldo

Leyendas. Susurros. Noches de niebla y viento. Galicia, Castilla y León, Asturias y Extremadura. Encrucijadas de caminos rurales presididos por grandes cruceiros de granito y petos de ánimas. El crepúsculo que poco a poco se adueña del bosque hasta sumirlo en la más completa oscuridad. Ramas desnudas de hojas que parecen dedos acusadores. Raíces que se yerguen del suelo para hacernos tropezar y besar el barro.

Y entonces comienza el temblor. Se eleva el rugir del viento, el murmullo se convierte en desgarrador lamento. Decenas de luces comienzan a oscilar frente a la mirada asustada del viajero. En el mejor de los casos serán fuegos fatuos, fruto de la descomposición de la materia orgánica propia del ecosistema. Si no lo son... sólo queda una opción... Premonitoria. Un aviso. Una llamada de atención. Una, solo una, y quizás la última, posibilidad de escapar con vida. Suenan campanas. Avanza la procesión de almas en pena. Las comanda un vivo cargado con una cruz. Esta será su última ocupación conocida. Solo tiene una oportunidad, una en cada noche, de cambiar de trabajo. Solo pasando su funesta carga a aquel viandante incauto que haya decidido aventurarse por sendas nocturnas que jamás debieran ser holladas podrá el heraldo escapar, brevemente, al beso de la muerte.

Y el viajero desprevenido se aventura noche tras noche por el camino que no debe ser recorrido, no lleva consigo más que lo puesto, pero aún así eso será suficiente para estos bandoleros. Solo buscan un alma que poseer. Ninguna otra riqueza humana se les antoja deseable. Solo un alma. Nada más. El caminante se los ha encontrado en esta noche funesta. Poco importa el nombre que sus tradiciones les hayan dado: Santa Compaña, Estadea, Güestia,Güéspeda,Hoste,Genti de Muerti... lo único que queda es el miedo, el pánico. El frío sudor recorriendo sus sienes. El corazón bombeando sangre a un ritmo desbocado. ¿Es ya la hora? ¿Existe la salvación?. Como concienciándose de su destino los perros de la vecindad más próxima empiezan a aullar. Hacen los cuervos un tétrico acompañamiento. La luna se oculta vergonzosa, ni tan siquiera ella quiere mirar.

El caminante tropieza, araña sus rodillas y descalabra sus manos mientras trata de dibujar un círculo que proteja su espíritu. Le flaquean las piernas. El círculo queda incompleto, y las hojas en el camino se retuercen y vuelven negras como abrasadas por un fuego invisible. Los pasos se acercan. ¿Quizás si saliera corriendo? Cientos de tortuosos pensamientos invaden su mente, son tan débiles como las luces que ahora le persiguen. Su cuerpo ha tomado el control sobre su cerebro. Está corriendo. Lo sabe. Lo siente. Pero no lo asume. Se acerca a las primeras casas del pueblo pero la fiebre no le deja reconocer su aldea. Dan las doce en el campanario. TON. TON. TON. Primera puerta a la derecha. TON. No se abre. Llama con desesperación. No hay nadie. Ninguna voz contesta. TON. Sigue corriendo. TON. Tercera a la izquierda. TON. Mira a través de la ventana y golpea con fuerza el cristal. Se asoma una mujer. TON. Rubios cabellos, mirada clara. Sonrisa sincera. Translúcido camisón blanco a la luz de la candela. TON. La doncella entreabre la puerta y también los labios. Sonrisa complanciente, luna llena de marfil protegiendo el secreto de su boca. TON. Estira los brazos. Recoge al viajero. Y niega la entrada con un gesto de su mano a la oscura compañía que hace ondular su capa. TON. La puerta se cierra sin el más tenue sonido, ningún rechinar de goznes osa interrumpir el consiguiente ritual. La luz se extingue también en el interior. TON. Ya no habrá luz en la ventana, nadie aparecerá bajo el dintel de la entrada. No hasta que sea la misma presa quien de nuevo llame a la puerta del cazador.

La luna vuelve a brillar. Las nubes han desaparecido. Los perros han acallado sus alaridos y los cuervos duermen de nuevo, quizá soñando con el busto de Palas. El heraldo de la muerte ha retornado a su lecho. Tampoco esta noche ha cumplido su misión. Cada cuenta de rosario desgranada es una hora menos de vida. Para él, también, solo quedaba esta oportunidad.


5/10/2010 Aalborg, Dinamarca





lunes, 23 de agosto de 2010

Para sempre é moito tempo...

O amor tamén pode perecer debido aos excesos. A excesos tan banais como unha fame incombustible ou unha imaxinación demasiado vívida e inquebrantable.


Imaxe: N. en Moaña.

jueves, 19 de agosto de 2010

Felicidade

¿Eres capaz de explicarme en que consiste a felicidade sen usar para ilo conceptos e figuras retóricas que so son aplicables no teu contexto histórico e sociocultural? Non cho creo.


Yo me inclino por la herejía de Caín. Siempre dejo que el prójimo se vaya al diablo del modo que le parezca

(El Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Robert Louis Stevenson)