Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de diciembre de 2011

Capturados por la tipografía

La sede viguesa de la Fundación Barrié acoge, por primera vez en España y en colaboración con el Museo de Diseño de Zurich, una exposición en la que asistimos a la re-interpretación de la tipografía y sus  múltiples posibilidades. 

En nuestro día a día estamos rodeados de mensajes que interfieren con nuestra mente. Si hasta ahora la palabra escrita se encontraba impresa en carteles, periódicos y vallas publicitarias, en el siglo XXI se ha hecho dueña también de los medios audiovisuales y se ha tomado la licencia de interactuar con todos nuestros sentidos, no solo con la vista. 

Type in Motion recoge las aportaciones de jóvenes creativos internacionales que experimentan con la palabra impresa y todas las posibilidades que ofrece en la "era digital". Desde videoclips pasando por anuncios (incluso institucionales) o instalaciones interactivas en las cuales la reacción del espectador marca la respuesta de una máquina.

Algunas de las instalaciones juegan con la cultura cinematográfica del espectador, trasladando los diálogos a su representación tipográfica. Uno de los ejemplos más destacables es "Say What Again" (2007) de Jarrant Moody en la que solo con letras se nos traslada a uno de los momentos estelares de Pulp Fiction.


Otras apuestan por aprovechar nuestro gran conocimiento (consciente o no) de los logotipos que nos rodean día a día para sumergirnos en un mundo alternativo. Este es el caso del galardonado Logorama  (2009) del equipo francés H5. En sus 16 minutos podemos adentrarnos en una ciudad totalmente desconocida y reconocible por sus logos al mismo tiempo.


Los video musicales también beben en muchas ocasiones de la fuente de la tipografía, entre los muchos ejemplos que nos ofrece Type in Motion, personalmente, yo destacaría La Tour de Pise (canción de Jean François Coen, dirigida por Michel Gondry en 1993)


*Que me ha recordado en su realización muchísimo a Who Says (2011) de Selena Gomez&The Scene, dirigido por el estadounidense Chris Applebaum. No he encontrado en ningún sitio si Applebaum se inspiró o no en Gondry.


Las arriba mencionadas son solo algunas de las instalaciones que podemos ver en Type in Motion. La exposición, comisionada por Andrés Janser,está distribuida en dos plantas y organizada por soportes, así podemos ver las secciones de: anuncios, gráficos animados, espacio público, videos musicales, cortometrajes y largometrajes. 

Type in Motion estará en la sede viguesa hasta el 1 de abril de 2012 y la entrada es gratuíta. 

domingo, 7 de noviembre de 2010

Mojn (Allá donde fueres, haz lo que vieres)

Las pequeñas aldeas son un mundo aparte. Todos lo sabemos. La ley de la ciudad no se aplica Todos los vecinos nos conocemos, hemos visto nacer, crecer y morir a la familia que vive en la casa de al lado. Los negocios han estado ahí desde siempre, y confiamos en que siempre lo estarán. Nos sabemos de memoria el nombre de las vacas, cerdos y gallinas de los vecinos, tenemos nuestras pequeñas costumbres, como el colgar la colada de un determinado modo. Todo es idílico. Vecinos cordiales, vivir sin estar pegado al reloj y al silbato del metro, naturaleza en estado puro, benigna y desbocada a un tiempo. La comunidad perfecta, podría ser una utopía fabiana. Pero no lo es. Pues todo núcleo humano, por pequeño que sea, contiene en su interior la mayor de las degradaciones posibles, la de la propia alma y espíritu. Nadie está a salvo, ni el párroco, el médico o el alcalde. Y menos que ninguno de los habitantes cuyas raíces ahondan en el pantano, el nuevo y recién llegado policia.


(Trailer americano de Frygtelig lykkelig (2008))

Así comienza Frygtelig lykkelig (2008), con la llegada de un policia a una pequeña y pacífica aldea del Sur de Jutlandia, una localidad en el que todos se saludan con un breve y sonoro "Mojn", que significa tanto "hola" como "adios". Copenhague, su anterior lugar de residencia, no comparte ningún parecido con el pueblo en el que deberá pasar los próximos meses, hasta recuperarse del, en principio desconocido, problema psicológico que le aqueja. Cuál no será la sorpresa de Robert al descubrir que nada, nunca, es lo que parece, y menos en las pequeñas aldeas.



Frygtelig lykkelig, un film noir que desde el primer momento captura nuestra atención con escenas típicas de western, como el duelo entre el nuevo Marshall y el cacique local para probar su resistencia mutua al alcohol, o de thriller pesadillesco, con la dulce e inocente niña Dorthe paseando un chirriante cochecito de muñecas en la fría y húmeda noche rural. Esta obra, basada en una novela de Erling Jepsen, nos encoge el corazón en un puño en algunas de las escenas más dramáticas, y ponzoñosamente humanas. No hay un exceso de sangre y vísceras, pero Frygtelig lykkelig no es apta para sensibles ni para aquellos que aún conservan su fe en la humanidad. Para todos los demás, cínicos, pesimistas, nihilistas y desengañados, noventa minutos de terrible felicidad.






martes, 26 de octubre de 2010

Las manzanas de la redención

Una idílica parroquia rural en la que ex convictos y otros desechos de la sociedad pueden rehacer sus vidas. Un medio y un método para encontrar de vuelta el camino a la humanidad entendida como el buen observar de las leyes. Cuatro personajes sobre los que gira una sola trama. Cuatro desheredados de la civilización, cada uno con un motivo diferente. Un párroco al que la verdad puede matar, un inmigrante procedente de Oriente Medio cuya ocupación es atracar gasolineras como represalia a la ocupación militar de su país por parte de tropas estadounidenses, un ex tenista venido a menos con una adicción al alcohol y a las relaciones sexuales no consentidas. Y Adam, última incorporación al saldo de ovejas descarriadas de la parroquia. El crimen de Adam no es otro que pertenecer a un grupo de neo-nazis en la Dinamarca del SXXI. Su condena será convivir junto al párroco y sus otros pacientes y hornear un pastel de manzanas.

Ante los requisitos de Ivan, el extravagante y extraordinario párroco, Adam debe imponerse a si mismo un objetivo, una meta que cumplir. Un pastel de manzanas es la, aparentemente, solución más fácil. Un gran manzano, casi curvándose por el peso de la fruta, preside la entrada a la iglesia. El centenario árbol es el orgullo y honra de Ivan, quien día a día observa el progreso de la primavera en cada una de sus hojas. No obstante, las soluciones fáciles, en ocasiones no son las más acertadas. Y Adam, en sus propias carnes, comprobará que el idílico lugar en el que ha sido recluido no es más que otro agujero de miseria. Otra cloaca más donde el infierno puede desencadenarse con graznido de un cuervo y el lento asomar de un gusano a través de una manzana podrida.


Las manzanas de Adán (Adams ӕbler, 2005) funciona como laboratorio de desgracias y desgraciados bajo la estricta atención de un manzano. Lo importante no es en si la localización de las escenas, realmente solo encontramos tres escenarios en toda la obra: una carretera secundaria, la parroquia (con su manzano e iglesia) y un tétrico hospital de provincias. Lo que destaca aquí es la actitud de cada uno de los participantes en el juego de Ivan, en su proceso de reinserción social. Cada uno de ellos tiene una marcada personalidad, unos rasgos que, en todo momento, impedirían su convivencia con personas “normales”. Pero la charada debe continuar y todos fingen vivir en un mundo idílico, ser felices y comer perdices. El film funciona como un mosaico de historias entrecruzadas que nos enseña que la sociedad, en si misma, no está preparada para aceptar en su seno a quien se salga de la norma en lo más mínimo. La única solución que se ofrece a los disidentes es un mundo paralelo, un campo de reclusión, en el que la normalidad tampoco lo es tanto y las normas que rigen el comportamiento humano no son, en apariencia, otras más que la buena fe y unas gafas color de rosa.


Tanto la imagen como la música juegan a favor de una tensión continua que se resuelve en un final circular, quizás esperado, pero no menos impactante. Los primeros planos retratan fielmente emociones que no se describen con palabras y no son necesarias las lágrimas para lograr que, de un modo u otro, nos identifiquemos con el personaje que, probablemente, menos lo merezca. El bien y el mal también están representados en el tratamiento de la imagen y son recurrentes los picados y contrapicados, así como algún que otro plano general con el tenebroso manzano presidiendo el desarrollo de la pesadilla de Adam. A la estética, ya de por si tétrica, de la película, se añade, en los picos de tensión un Cristo crucificado que nos mira con desesperación o un espantapájaros tan mal diseñado que más parece una cruz esperando un condenado.


Adams ӕbler consigue mantenernos pegados a la pantalla durante más de una hora y media mientras una parte de nosotros se debate entre odiar a Ivan, sus métodos y su forma de ver la vida y la otra simplemente desearía poder vivir en un mundo irreal tan tranquilo como el suyo, por mucho que sea una gran y retorcida mentira, ya se sabe, bendita ignorancia.


-You could kill him by making him understand? (Adam)
-Yes, in theory… (Doctor)

-To know God you have to dance with the Devil (Ivan)




(Subtítulos en inglés)

jueves, 23 de septiembre de 2010

A película de gansgters que todos quixemos facer: À bout de souffle

O cine imita á vida, quérenos facer crer que unha vez sentamos na butaca, diante da pantalla, todo o que nos ensina é real, ou podería ser real. Os espectadores, cando compramos a nosa entrada aceptamos ese contrato, confiamos en que durante a hora e media que dure o filme o que vemos é real, é a vida doutras persoas, observada sen pudor algún, pero sen nunca poder ser descubertos polos protagonistas. Pero a vida tamén imita ao cine, en certa maneira todos queremos que a nosa historia sexa a mesma que a de aqueles a quen vemos sorrir e chorar dende o asento. Non obstante tanto na realidade ficcionada do cine, como no que sucede a este lado da pantalla, as cousas non son sempre como queremos que sexan. Porque a vida é, en demasiados casos, moi puta. E como imitación do real, no cine tamén as personaxes ás que idolatramos as pasan negras.

Godard, un dos máis destacados directores e críticos de cine da Nouvelle Vague francesa, sabía desta tendencia de reproducir no celuloide o que sucede día tras día aos homes, de amosar a súa vida tal e como é, tentando ficcionar o mínimo posible. Pero el quería ir máis alá. Moito máis. Este director e crítico pretendía facer cine dentro do cine. Amosar aos espectadores, a eses que estaban dispostos a probar novas experiencias fílmicas con selo nacional, que non todo no cine se resumía ao que xa se vira ata o momento. À bout de souffle, ópera prima deste francés, non é máis que o intento dun crítico-cineasta, ou dun cineasta crítico, de darlle outra volta máis á produción americana que xa levaba tempo introducida no vello continente. De presentar a, xa ben mastigada polo público internacional, historia de gangsters americanos, pero á francesa. E iso é o que fai. Pero coma sempre, á súa maneira, que se corresponde a el mesmo e a ninguén máis.

Como en toda película de cine noir que se prece hai un heroe, unha dama, e persecucións policiais nos baixos fondos dun París que recorremos en coche cos protagonistas. Pero neso se queda o parecido coa hampa estadounidense. Porque o noso heroe ten máis de eterno perdedor que de salvador de damiñas desvalidas. E Jean Seberg preséntanos a unha rapaciña americana en París que se dedica a vocear o New York Herald Tribune polas rúas mentres tenta chegar a ser xornalista. As persecucións vólvense máis cómicas que tráxicas ao ver como dous policías perseguen ao noso protagonista sen dalo detido ata que intervén de volta a man, non demasiado inocente, da nosa damiña. Jean-Paul Belmondo, caracterizado aquí con varios nomes, como gangster que se prece, tenta ser como o seu ídolo. Non quere ser só un Humphrey Bogart no estilo, no seu xesto máis representativo de tocar os beizos, ou no cigarro que colga sempre dunha esquina da súa boca, non. Belmondo, Kovacs ou Poicard, tenta ser o personaxe que a vida real non lle deixou interpretar na súa obra vital. Este perdedor creouse unha imaxe do que quere ser, porque a vida sen un guión que seguir e que desemboque nun final abrupto tende a ser bastante insulsa. Ou iso debe crer el cando é que pasa todo o filme buscando a alguén non especificado que lle debe diñeiro e cometendo delito tras delito mentres fuma e tenta deitarse con Patricia (Seberg), quen tampouco ten claro que é o que quere de Poicard, do seu traballo ou da vida. Ningún dos personaxes que aparece neste filme sabe realmente que está buscando, só sabe que aínda non o atopou, e que debe seguir procurándoo ata o final. Un final que non deixa de ser para Poicard, e as súas múltiples e delitivas personalidades, tan tráxico e buscado como o propio de toda historia de delincuentes que decidan arriscarse a ir contra a lei.

Pero À bout de souffle non é só unha revisión do mito do maleante que remata por toparse coa xustiza implacable. Este primeiro filme de Godard é tamén unha nova maneira de rodar, de empregar os recursos técnicos propios da época e, por qué non, de facer cine. Non se trata só de que para a rodaxe da cinta se cambiaran os estudios por unha gran presenza de exteriores, ou que as cámaras fixas foran substituídas por lixeiras cámaras que os operadores empregaban sobre os ombreiros para seguir os paseos de Seberg e Belmondo polos Campos Elíseos. Non é tan só eso. Non é a presenza de travellings ou planos secuencia que semellan non ter final (exemplo paradigmático é a conversa tan profunda, e ao mesmo tempo insubstancial, que os protagonistas manteñen nunha habitación de hotel). Tampouco o é a montaxe na que se descartaron, por efecto dunha decisión deixada ao arbitrio do azar, segundo di a propia montadora, certos planos de Belmondo chamando covarde á súa compañeira mentres atravesan a cidade en coche, para así nós poder deleitarnos observando como o vento xoga no pelo curto de Seberg. Nada de eso é o máis destacable. As técnicas cinematográficas que hoxe nos resultan convencionais non son o que permaneceu de À bout de souffle a pesar do paso do tempo. O que de verdade permaneceu deste filme é a mirada única que o director bota sobre a vida e o seu transcorrer. Esa que sabemos que só Godard podía transformar en metros de celuloide.



IMDb sobre À bout de soufle

martes, 14 de septiembre de 2010

Sexo, drogas y amor (o lo que quiera que sea)

Necesidades. Necesidades que nos unen. Que nos separan. Necesidades que hacen que nos arrastremos en busca del siguiente polvo, de la próxima raya o del último pico. Y de fondo, una ciudad. Nunca tiene porqué ser la misma. Cualquiera nos sirve. Cualquier suburbio es el adecuado para saciar nuestros instintos más animales. El primer callejón a la derecha puede fácilmente ser la oficina donde un pulcro y aseado camello nos fíe unos cuantos gramos. Cualquier porche deslucido ser la entrada del club de alterne más cercano. Tatuajes por todo el cuerpo. Mulas y redadas. Noches en blanco o en carmesí, todo depende de que labios besemos. Usureros. Prestamistas. Inmigrantes y ex-presidiarios comparten mesa y botella de vodka. Madres alcohólicas y padres que abusan de sus hijos. El infierno a ras de suelo, humeando en el alquitrán de cualquier autopista.

En este caso la ciudad de los adictos, proxenetas y desconsolados no es otra que Aalborg. En cada fotograma de Nordkraft (Angels in Fast motion,2005) vemos reflejado el rojo ladrillo, las estrechas calles, sus típicas casas en los suburbios o la creciente industrialización. Entrar en las habitaciones, y camas, de mano de Maria, Allan o Steso (Thomas) es entrar en la vida, sentir la adrenalina correr por nuestras venas en cada chute y dejar que nuestras pupilas se dilaten, y exciten, ante las emociones que nos aguardan tras la próxima puerta. No son solo los personajes, o sus líneas las que nos transportan, sino también la propia cámara, que en todo momento sigue a los personajes, moviéndose con su palpitar. La música, toda con letra en inglés, nos empuja como una ola a la siguiente escena. Escena en la que puede que encontremos a la madre de Allan metida en la ducha con un menor de edad, a Maria intentando entender porqué vive con un camello o, quizás, al amor que todos sienten, o desearían poder sentir. Porque es, después de todo, el amor lo que los empuja, lo que los sostiene y les da fuerzas. Fuerzas para continuar, o para dar la vuelta y dejarlo todo atrás cuando parece imposible seguir hacia delante.




martes, 3 de agosto de 2010

Agárrame eses xoguetes!

Todos crecemos e nos facemos maiores,e iso tamén lle sucede aos personaxes das nosas historias favoritas. Tamén eles crecen, teñen os seus primeiros amores e chegan á terceira idade aínda con ganas de aventuras (tal e como víamos en Up, (2009) de Pixar). E como a todos nos sucedeu, as afeccións cambian, cambia o tempo que adicamos á nosa familia, aos nosos amigos e aos nosos xoguetes.

Toy Story 3, a última película da saga da Disney/Pixar, recolle con gran acerto ese momento dramático en que o neno protagonista da serie, Andy, debe deixar a casa materna para comezar a estudar na Universidade, e na casa quedarán tamén os xoguetes cos que compartiu anos e anos de aventuras sen límites, tal e como vemos na secuencia inicial do filme e nos dez primeiros minutos da cinta en que se nos pasan videos caseiros de Andy agarrado firmemente a Woody e Buzz. Co paso dos minutos iremos coñecendo novas personaxes e lugares que cobrarán importancia, e incluso centrarán algunhas das tramas, segundo se vai desenvolvendo a acción. Así será como se nos presente o máxico momento en que Barbie e Ken sentiron o dardo de Cupido cando os xoguetes, por obra da man do Destino, acabaron na gardería Sunnyside.


Barbie e Ken coñecéndose (esquerda) na gardería Sunnyside (dereita)

O filme podería levar o subtítulo de "a gran evasión" xa que, como nas anteriores entregas, o núcleo da historia radica en intentar volver a carón do amigo máis fiel que ata o momento tiveran estes xoguetes e o máis importante, regresando sempre todos xuntos. Non obstante, nesta ocasión, a escapada e o retorno veranse complicados ata os límites máis extremos, chegando case á compactación e incineración nun vertedoiro de residuos urbanos. A acción está asegurada dende os minutos iniciais, pero tamén o está o drama da separación, o dano psicolóxico que o abandono pode representar nos seres máis queridos e o paso á adultez.


A distrubuidora escolleu neste caso presentar a película tanto en sistema analóxico e dixital como en Disney Digital 3D, o seu sistema patentado para imaxes en tres dimensións. A versión en tres dimensións ten unha calidade exquisita e nalgúns momentos, especialmente cara o final da cinta, nunha escena en que Andy xoga con unha meniña pequena, o adolescente parece case real, as súas mans e os seus cabelos poderían ser perfectamente os dun ser humano. Non obstante, e pese a conter moitas escenas de acción, o 3D non me parece estritamente necesario para este filme. É certo que ofrece uns efectos sorprendentes e realistas, pero, probablemente, a sensación interior e a carne de galiña lograríanse igual en dúas dimensións. Ademais, non sei se me pasou só a min por usar lentes, en certos momentos sentín cansanzo e dor de cabeza mentres vía o filme, o que non sei se é normal cando se trata dun traballo en tres dimensións.


En resumo; a saga que comezara coa historia dun vaqueiro de xoguete que tiña unha cobra nas botas aló por 1995, segue de plena actualidade e ten en Toy Story 3 un broche de ouro para rematar a nenez de Andy e con elo encumbrar aos seus creadores. ¿Haberá unha cuarta?, iso nunca se sabe, é certo que a galiña dos ovos de ouro ten que deixar de poñer nalgún momento, pero poida que Disney e Pixar non pensaran aínda en botala na sopa...


Bonus: Night&Day é un corto moralista e inxenioso que se pasa antes do filme e que, tanto técnica como emocionalmente, é tamén unha delicia.

lunes, 4 de enero de 2010

Pronóstico meteorolóxico: Nubrado con posibilidade de precipitacións de albóndigas

Quen diga que o cine de animación é só para nenos equivócase. E quen crea que só Pixar e DreamWorks poden producir cine de animación de calidade, engánase de novo. Este nadal estreouse Lluvia de albóndigas, producida por Sony Animation e Columbia Pictures, quen xa deron ao celuloide títulos animados como Monster House (2006), Colegas en el bosque (2006) ou Locos por el Surf (2007). As cores, as texturas, e a comida farán as delicias de quen se achegue a este filme cargado de albóndigas, acompañado ou non de nenos.


A vila de Aldaba de Mar ve como o seu futuro se estanca cando a súa inmensa produción de sardiñas é rexeitada polo mundo enteiro. Así, unha illa pequena, situada baixo a A de Atlántico (Océano) no mapamundi, teme que se achegue a tan temida reconversión industrial. Ata que sucede o inesperado, o incrible: O xenio chiflado, o odiado inventor local nunca recoñecido, o empollón maltratado por todos na escola, acaba de atopar a solución. Agora chove a comida máis deliciosa das nubes. De súpeto todos adoran a Flint. Sen máis nen máis Aldaba de Mar convértese en TragaAldaba, a cidade da comida que recibirá a centos de milleiros de turistas que reflotarán a súa economía. Pero as cousas nunca saen tal e como se planean e o desastre climatolóxico achégase a grandes pasos, o que sucede sempre que se xoga coa natureza.


Non só Flint, o inventor sen prestixio, o seu mono Steve, Sam e Manny, a reporteira novata enviada dende Estados Unidos a cubrir a noticia e o seu cámara sudaméricano, ou o corrupto alcalde son principais na obra. Todos teñen algo que engadir á trama, dende o icono da prosperidade sardiñeira da vila, ""Baby Brent" ou o tecnofóbico pai de Flint, que fará auténticas peripecias para enviar un correo electrónico que salve o mundo.


Todos podemos sentirnos identificados en certo modo con algún dos habitantes de TragaAldaba, e aínda que este non é un traballo de risas continuas, si que, ao rematar, nos deixa con bo sabor de boca, mentras nos fai meditar sobre a desmesurada avaricia, o super-consumismo ou non perder nunca a ilusión de que se cumpran os nosos soños máis profundos.





domingo, 25 de octubre de 2009

Recorda que te poido facer borrar da miña memoria!

Deixoume o mozo. Así, de súpeto, tras cinco anos de feliz relación. Sen avisar, sen posibilidade de previr o feito e polo tanto crear un plan B o suficentemente bon como para saír a flote. ¿Que fago agora? ¿Onde gardo todo aquilo que durante cinco anos construímos xuntos? E peor aínda, ¿como logro facer desaparecer a esta persoa dos meus recordos?

Agora poido facer que superar a ruptura non sexa máis ca un trámite médico. Lacuna Inc. é a novedosa compañía que se encargará do traballo máis sucio mentras eu simplemente sigo coa miña vida. ¿Sinxelo, non?. Tan só teño que estar disposta a pasar por un tratamento que equivale ao pequenas lesións cerebrais e voilá, esquecín ao amor da miña vida.

Por sorte ninguén rematou ningunha relación conmigo e Lacuna Inc. só existe como parte dun film. E digo por sorte porque sen as nosas memorias e recordos non seríamos quen hoxe somos, ou polo menos non saberíamos porque temos chegado ata aquí.

En Eternal Sunshine of the spotless mind (traducida como ¡Olvídate de mi!) Kate Winslet e Jim Carrey poñen os diálogos á común situación na que queremos esquecernos de todo o pasado, fora mellor ou non. Así é como por turnos acoden a unha desconcertante compañía médica que ten como ocupación principal desfacerse dos recordos das persoas. Uns impulsos eléctricos aquí e acolá no cerebro e un xa non volve saber nunca máis da súa muller, do seu can ou do seu fillo. Os recordos mentais desaparecen pero tamén o fan os físicos, a medida que avanza o tratamento un desfaise de todo aquelo relacionado co pasado e incluso os amigos reciben a orde inexcusable de non decir ao afectado que está a realizar este cambio na súa vida.

O problema xurde cando un realmente non quere esquecer o pasado e se dá conta demasiado tarde de que todo está sendo consumido por un furado negro. ¿Que facer nese caso? ¿Como recuperar, polo menos na nosa memoria, á persoa que tanto amamos? Dunha maneira aínda máis surrealista que o propio planteamento da película, Joel Barish (Jim Carrey) e Clementine Kruczynski (Kate Winslet) recórdannnos que moitas veces a vontade de aferrarse a alguén, ou ao seu recordo, de maneira consciente ou non, é moito máis poderosa que as circunstancias.



Ficha Técnica (La Butaca)

Dirección: Michel Gondry.
País: USA.
Año: 2004.
Duración: 108 min.
Xénero: Comedia romántica.
Interpretación: Jim Carrey (Joel Barish), Kate Winslet (Clementine Kruczynski), Kirsten Dunst (Mary Svevo), Mark Ruffalo (Stan), Elijah Wood (Patrick), Tom Wilkinson (Dr. Howard Mierzwiak), Thomas Jay Ryan (Frank), Jane Adams (Carrie), David Cross (Rob), Ryan Whitney (Joel joven), Lola Daehler (Clementine joven).
Guión: Charlie Kaufman; basado nun argumento de Michel Gondry, Charlie Kaufman e Pierre Bismuth.
Produción: Steve Golin y Anthony Bregman.
Música: Jon Brion.
Fotografía: Ellen Kuras.
Montaxe: Valdís Óskarsdóttir
Deseño de producción: Dan Leigh.
Dirección artística: David Stein.
Vestiario: Melissa Toth.

sábado, 30 de mayo de 2009

El Experimento (Das Experiment)


-->
Que Homo homini lupus,(O home é un lobo para o home) xa nolo adiantaba Tito Marcio Plauto en Asinaria e logo popularizaba Tomas Hobbes en Leviatán pero con este filme queda máis que aclarado. A historia comeza con un taxista eventual, cuxa verdadeira vocación parece ser o xornalismo, que contesta a un anuncio de periódico no que se buscan:
suxeitos para un experimento.Gaña 4000 marcos con un experimento de 14 días nunha prisión simulada
Chamándolle a atención o proxecto e planteando vender a reportaxe a The Reporter o taxista-xornalista encuberto vese envolto nun experimento que (sen ser nunca mencionado deste xeito) remite á experiencia realizada na Facultade de Psicoloxía de Stanford (Estados Unidos) en 1971. Os participantes serán divividos en dous grupos: celadores e prisioneiros e cada un deles deberá adaptarse aos novos roles que lles serán asignados. Vixiados por un circuíto cerrado de cámaras só se lles indica unha norma: en ningún caso se pode facer uso da violencia física. Dende ese punto de partida, os integrantes vivirán 14 días nun cárcere simulado baixo as dependencias dunha facultade universitaria alemá. O único problema co que non contaban os investigadores é que os patróns dispostos para os últimos días da investigación se desenvolveran nos dous primeiros, levando a un desenlace apoteósico.
Ficha técnica de La Butaca.net
Dirección: Oliver Hirschbielgel.
País: Alemania.
Año: 2001.
Duración: 120 min.
Interpretación: Moritz Bleibtreu (Tarek Fahd. Prisionero nº.77), Maren Eggert (Dora), Christian Berkel (Steinhoff. Prisionero nº.38º), Justus von Dohnanyi (Guardián Berus), Oliver Stokowski (Schütte. Prisionero nº.82), Timo Dierkes (Guardián Eckert), Nicki von Tempelhoff (Guardián Kamps), Antoine Monot Jr. (Guardián Bosch), Wotan Wilke Möhring (Joe. Prisionero nº.69), Andrea Sawatzki (Dra. Jutta Grimm), Edgar Selge (Profesor Dr. Klaus Thon), Polat Dal (Prisionero nº.40), Stephan Szasz (Prisionero nº.53), Danny Richter (Prisionero nº.21), Ralf Müller (Prisionero nº.15), Markus Rudolf (Prisionero nº.74), Peter Fieseler (Prisionero nº.11), Thorsten Dersch (Prisionero nº.86), Sven Grefer (Prisionero nº.94), Lars Gärtner (Guardián Renzel), Markus Klauk (Guardián Stock), Ralph Püttmann (Guardián Amandy), Philipp Hochmair (Lars), André Jung (Ziegler), Uwe Rohde (Hans).
Guión: Mario Giordano, Christoph Darnstädt y Don Bohlinger; basado en la novela 'The experiment - Black box'.
Producción: Norbert Preuss, Marc Conrad y Fritz Wildfeuer.
Música: Alexander van Bubenheim.
Fotografía: Rainer Klausnabb.
Montaje: Hans Funck.
Dirección artística: Andrea Kessler.
Vestuario: Claudia Bobsin.
Decorados: Uli Hanisch.
Con imaxes roubadas da prisión rodadas por uns lentes dignos de calquer super-espia que se precie, o protagonista, a quen lle é asignado o rol de prisioneiro, tenta transmitirnos as sensacións que se viven dentro da prisión. A maior parte do que ve o espectador percíbeo a través do nº77, o número que lle asignan a este xornalista encuberto. Ás imaxes por el rodadas súmanse as do circuíto cerrado de vixilancia (diurno e nocturno) mediante a cal os doutores controlan a marcha do experimento. Deste xeito é como o espectador se enfronta á situación que se vive dentro deste cárcere recreado. Momentos de tensión, de medo,e de incertidume salpican todo o filme para conducirnos cara o desenlace prematuro da investigación. Os gardas deshumanízanse, os presos comezan a sufrir cadros depresivos e os doutores perden todo o control que en un primeiro momento puideran exercer sobre os integrantes. Integrantes que foran escollidos pola súa estabilidade mental, que podían abandonar o proxecto con total liberdade e que foran advertidos en todo momento de que podían chegar a enfrontarse e situacións extremas.
Ver esta obra é enfrontarnos ao medo común de que en cada un de nós habite un pequeno e escuro dictador. A que en calquera momento, a persoa máis corda poida sentirse presionada por roles de grupo e asumir unha personalidade violenta, sádica e vexatoria que non ten nada que ver coa súa actitude habitual pero si co novo entorno no que foi inserida artificialmente. O experimento de Stanford fora realizado para analizar se os membros dos campos de concentración nazis simplemente profesaban obedencia cega ou tiñan unha implicación persoal na masacre xudia, queríase comprobar se algo así podería suceder en Estados Unidos. Esa primeira experiencia tamén foi, como no filme, suspendida por sobrerreacións dos seus integrantes. Outras moitas investigacións intentaron descubrir un patrón que guíase estas actitudes pero todas tiveron que ser canceladas por motivos similares ou non chegaron a dar datos concluentes. Só un, quizás, a pouca humanidade das mesmas probas, que hoxe se consideran contrarias aos dereitos humanos.
Podemos atopar en outras obras alusións a situacións parecidas:
-La Ola (Die Welle) (Alemania, 2008)
-El Señor de las Moscas (William Golding, 1954) Contén spoilers da trama do libro

martes, 3 de marzo de 2009

Las tortugas también vuelan



Ficha técnica:(fonte: LA BUTACA)

Dirección y guión: Bahman Ghobadi.

Países: Irán e Irak.

Año: 2004.

Duración: 95 min.

Género: Drama.

Interpretación: Avaz Latif (Agrin), Soran Ebrahim (Kak), Hiresh Feysal Rahman (Hangao), Saddam Hossein Feysal (Pasheo), Abdol Rahman Karim (Rega), Ajil Zibari (Shirko).

Producción: Bahman Ghobadi, Hamid Ghavami, Batin Ghobadi, Hamid Karimi y Babak Amini.

Música: Hossein Ali Zadeh.

Fotografía: Shahryar Assadi.

Montaje: Moustafa Khergheh Poosh y Hayedeh Safi Yari.

Diseño de producción: Bahman Ghobadi.


Sipnopse:

Nunha pequena aldea do kurdistán iraquí a poboación busca por todos os medios conseguir unha antena parabólica para poder enterarse de como se está a desenvolver a invasión estadounidense en Iraq e como lles afectará a eles e ao seu campo de refuxiados.


Comentario:

Ser neno nun país asolado pola pobreza e por unha inminente invasión militar non é sinxelo. A inocencia que debería caracterizar á infancia é o primeiro en perderse. Aquí, no Kurdistán iraquí os nenos non xogan, non sorrín, non son nenos.

Para asegurar a supervivencia dos menores, un dos rapaces lidera nun campo de refuxiados a un grupo de recolectores de minas antipersoa. Entre os integrantes cóntanse infantes que xa perderon un brazo, unha perna ou ambos. Non obstante, estes seguen coa súa tarefa porque saben que vender as minas é o seu único modo de vida posible nese contexto. Porén, dende a visión deses nenos sen inocencia, podemos topar case un milagre, un último valor ao que aferrarnos dende as nosas butacas occidentais, a amizade incondicional entre os protagonistas que os fai arriscarse e chegar ata extremos nunca pensados.

Bahman Ghobadi pretende presentarnos non unha ficción sobre a guerra e as súas consecuencias nos máis débiles senón facernos ver a todos os que vivimos alonxados, xeográfica e culturalmente, unha realidade. Os rapaces que presentan a historia non son actores profesionais, senón nenos e nenas que viviron en primeira persoa aquilo que contan, ou algo moi similar.

É criticable, dentro do total da obra, o feito de que os personaxes, con algunha excepción moi contada, non teñen rasgos contraditorios en si mesmos, responden a tipos e non presentan matices nas súas actuacións. Son nenos con un espírito puro que non se ve arruinado polo contexto no que viven. Isto alonxa o filme do concepto de denuncia social ou documental, aínda que revolver a conciencia dos occidentais, seguro que o fai.